7 de enero de 2015

LA TUMBA DE LAS LUCIÉRNAGAS



La vida, se va en un instante, polvo eres y al polvo volverás, lo peor es que no mueres por alternativa propia, sino que mueres por capricho de los demás. Ni la familia sirve hoy en día, solo te humillan y te señalan como el peor de todos, cuando hay crisis, no hay unión.  La vida, tan frágil, tan bella, y tan desquiciada y arrogante, que hace contigo lo que le da en gana.

Un hombre murió, murió protegiendo a su hermana, ante toda circunstancia, ante todo peligro. Dio la vida por ella, después que ella ya había muerto. Su familia le dio la espalda. Sus vecinos le cerraron las puertas, la sociedad solo espero a ver su muerte, tratando de calmar su hambre con unas monedas. Un hombre que murió por el desprecio y la indiferencia de quienes se dicen llamar personas. Ni los animales son tan despreciables como algunos.

Tengo miedo, miedo de morir como murió Seita. El lucho con todas sus fuerzas, por él y por su hermanita,  toco puertas, les fueron cerradas, pero siguió luchando hasta quedar sin fuerzas, sus piernas débiles no le permitieron dar un paso más y entonces…murió.

Sin oportunidades por ser demasiado joven. Así como estamos hoy en día, donde nada importa, aún ni la propia vida


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