26 de agosto de 2015

El silencio de la vergüenza

Elaboración propia 


Guardamos recuerdos, colores, sabores, sueños, temores, pasiones. Muchas veces nos guardamos
a nosotros mismos y jamás desempolvamos ni cuando nos encuentran, preferimos seguir escondidos y quizás por eso perdemos mucho.

Nos gusta aparentar lo que no somos, pasamos la vida señalando violadores y capturando maliciosos perturbadores, como si fuéramos superhéroes o figuritas de acción que se venden en los semáforos del barrio. Pasamos metidos en nuestra bolita de cristal, como si el aire contaminado nos fuera a hacer mal.

Nos llenamos de pena ajena y cegamos nuestros ojos cuando no es a nosotros a los que niegan. Hablamos de lo mal que esta la sociedad, pero apoyamos su culturismo para celebrar. Nos hace falta imaginación para vivir en nuestra propia realidad, la que se encuentra en nuestra mente y que no dejamos escapar.

Desnudamos los cuerpos y dibujamos sobre los pechos; calvarios y ruinas de metal, las cuales se esfuman como el hielo en las manos de quien no tiene sed de verdad.


Sencillamente nos avergonzamos de nuestros lados, pero nunca divulgamos que tenemos que cambiar. Claro como existe el silencio en medio de la soledad.