1 de marzo de 2016

Acomplejado 2



Sabes que no eres nadie en ese momento, ese en el cual reprimen tu ser, cortan tus alas y se ríen de tus sueños. Me quisieron maquillar para ocultar mi verdadero rostro, pero no era lo que quería, en realidad yo quería ser yo mismo.
No lo fui, y cuando lo intente ser, fue demasiado tarde o quizás muy pronto, se alejó, lo vi en sus ojos: esos que nunca buscaron los míos, que hacían callar mis sentidos. Pensé que sería fuerte, pero no, al mostrarme como yo era en realidad, sentí… el desprecio y la soledad, sentí la distancia de centímetros acabar y entonces me dio la espalda y no solo ignoró mi alma, sino mi latir por seguir de pie, ahí junto a él.
Me acomplejé, y esta vez no era de momento, fue de eternidad, aún me duelen sus sombras ocultándose de mi realidad, me acomplejé, fue tan duro para mí que me desplomé y canté algunas canciones, parecía un bebé, llorando mi alma sin saber el porqué, me acomplejé, que no hubo espejo que consolara mi vejez, me pude ver; arrugado, sin dientes, prepotente y triste también.

Me grité, insulté lo poco bueno que podría yo tener y lo quemé, fue como aceptarme y dejar de actuar tan bien, me quite los bultos de mi vida; los aires de bebé, el gusto refinado, el show de fingir estar bien. Todos mis temores volvieron otra vez, me convertí en patito feo, aunque ya lo era y no lo noté.

Acomplejado 1


Imagen.
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