16 de febrero de 2016

Decepcionado




Y fui con mi espada, afilada con el brillo del sol y las lágrimas de la tormenta, fui y no supe como atacar, era mi final, así lo sentí. Media vida al abismo, desgarrando mi alma al futuro incierto y juguetón. ¿Cómo pueden jugar conmigo? ¿No me he sacrificado lo suficiente?
 Me siento mal, muy mal.
Es imposible ocultar la rabia, sobre todo cuando lo has dado todo, cuando te partes el lomo y no valora nada de esto. Te utilizan como monigote, a su antojo, aprendes a decir si, si a todo, pero ¿y cuando digas no? Sencillo, no sirves, no eres un buen elemento, no es colaborador.

Confieso, me siento decepcionado, ¿de qué? De mí. Como puedo ser tan ingenuo, tan bobo y tan fácil de convencer, llevo el pecado más grande que he aprendido, el de esperar, ¿hasta dónde espero? No sé, pero de algo si estoy completamente convencido, no quiero esperar más.


Y me devolví con mi espada, afilada con el brillo de mi desesperación y las lágrimas de mi confusión, me devolví y no supe cómo defenderme, era mi comienzo, así lo sentí. 



Imagen. 
https://zubilandia.files.wordpress.com/2009/06/20070925115848-lloviendo.jpg