8 de agosto de 2016

Dibujé un corazón




Y dibujé un corazón, era algo pequeño para todo lo que tenía dentro; mi alma y mi espíritu. Lo he mostrado a todo el mundo, incluso a mi tía chismosa, a mi prima envidiosa, pero cuando mis padres lo vieron me insultaron, para ellos era algo tan repugnante, pero era mi corazón, entonces huí

Quizás era mi corta edad para mostrar, pero nadie veía lo que tenía este corazón en verdad, nadie se tomó la molestia de tocarlo y sentir su aroma sentimental, y observar sus ojos de cristal, nadie veía lo que quería que vieran, me ha dolido el rechazo, me ha dolido la falta de fe en lo que definitivamente es.

Comprendí en mí huida, cuando hable con el sol, me dijo que todos lo ven tan pequeño, que todos con sus dedos pretenden tocarlo, pero que si supieran cuan ardiente es, todos pondrían hielo para calmar el ardiente fuego encendido en sus manos y preferirían un helado a un café. Se abrió mi mente, comprendí que ya el resto del mundo se creció e inflaron su corazón, uno que ya no tiene nada por dentro, uno que solo se muestra adornado ante la sociedad, aquel que sacan a pasear; en san Valentín, día de la madre o de la amistad, navidad y otras fechas más.




Alejandro Alvarez Julio.




Imagen tomada de Internet.
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