26 de marzo de 2015

Estado: hoy





Caminaba por el valle, todo tranquilo. De repente una nube cambio su color y se posó sobre mí, tan temible y desgarradora, arrebato mis alegrías y mis esperanzas. Mis piernas perdieron sus fuerzas, mis brazos su balance, mis ojos su perspectiva, mis oídos su sensibilidad y mis labios su aroma. Todo mi cuerpo se disolvió y los trozos de mis pensamientos alzaron sus alas y volaron a la luz del sol.

Hoy no puedo caminar con las mismas piernas que perdí, hoy me toca sembrar unas nuevas, más fuertes, más resistentes, que no tenga miedo del camino, que brinquen y que vuelen a la velocidad de la luz.

Hoy no puede usar los mismos brazos, hoy debo balancear mejor mi futuro.
Hoy no puedo mirar con los mismos ojos, hoy debo limpiar mi retina y observar un nuevo porvenir, desde otra perspectiva.

Hoy no puedo escuchar con los mismos oídos, hoy debo dejar de ser sensible a lo que me hace daño y parar oreja a lo que me hace crecer, hoy debo escuchar con oídos más retenedores de los bueno.

Hoy no debo mover más labios para percibir aromas, hoy debo usar mis labios para trasmitirlos.

Hoy debo caminar, vencer obstáculos, tomar decisiones, tener alternativas y confesar prosperidad.


Hoy debo ser yo mismo. Un cuerpo lleno de vida.