12 de julio de 2016

Malditas voces que juzgan

Lo han juzgado tan mal, pero tan mal que al final se echó la culpa de un delito que jamás cometió.


No tenía cargos en su contra, al menos eso pensó. Todos lo tenían en muy buen concepto, nadie dudaba de él, no había motivo para hacerlo, no existían mareas tan altas que ocasionaran un desagüe fatal. Bastó con abrir su boca, empezó ella a decir sus argumentos y a señalarlo como criminal, su voz era acusadora y sus manos justicieras fervientes por empujarlo a la vergüenza. Todos observaban con gran asombro y sus mentes se fueron llenando de vanos pensamientos, señalamientos y perjuicios. Nadie los tenia, pero todos fueron adquiriéndolos. Fue tan razonable cada argumento en su contra, que al final él terminó convenciéndose de una verdad que no existía.

La pena lo abrazó y se cuestionaba así mismo, como si fuera un criminal, alguien que había engañado a todos, pero la verdad que mostraba ella era falsa. Todo lo incriminaba, cada tela de pensamiento salió a flote. Tan natural como la mentira. Él era inocente y lo sabía en el fondo, sus condiciones lo acusaban, sus actos lo delataban, pero no era más que una simple coincidencia, lamentablemente para este mudo intolerante no existen las coincidencias sino las pruebas para poder hundir y juzgar sin tener la verdad.

Él no era malo, yo tampoco lo soy, tú menos lo eres, pero nuestros actos y manera de pensar se ven a veces envueltos en malentendidos que se van acumulando para los miserables justicieros, sin importar cuan buen comportamiento hayas tenido en el pasado, lo que importa en este negro mundo hostil es lo malo que llegues a hacer, serás un criminal toda tu vida, si alguna vez llegas a fallar o al menos eso te harán creer.

No te conviertas en lo que no eres, no permitas que decidan quién eres en realidad. Que digan lo que tengan que decir y que convenzan al mundo entero que eres de lo peor, pero tú jamás les des la razón, aunque los argumentos sean verdaderos. Nadie te conoce mejor que tú.



Alejandro Alvarez Julio


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