Estaba a punto de irme lejos,
como el sol por las noches; a la vista de todos. No tenía ni la más mínima idea
de los lugares que visitaría o de las emociones que viviría, solo sé que estaba
listo, como jamás lo estuve antes. Mi mente ya quería desconectarse de la única
realidad que conocía, y quizá hasta a ti conocería un poco más… y más, más…
Mucho más.
No moví ni un pie. El viaje para
mi terminó, y ahora está lleno de pasados como este post. Esta vida que tengo
ahora solo es el resumen de una que quise tener en mis manos, en mis pies, y
con un poco de suerte entre tus labios. Movería todo lo que soy por ser quien
podría haber sido, en cada noche lejos de la verdad bajo lámparas sobre cemento
y andén.
No me fui. Y no sé porque no pudo
ser. No sé de qué me esteba librando el destino, pero no creo que sea peor
que esta desgracia, que cae sobre mi techo donde no hay sol, ni
lluvia, pero donde me quemo y siento ahogo aun con ruido o silencio. Me hubiese
gustado escuchar incluso mis propios ruidos y ver en la cara de todos sus
silencios.
Estaba a punto de vivir en el
paraíso o quizá morir en el infierno. No tenía nada seguro, pero tenía una vida
para llenar de orgullo, quizá amores, sangre o maullidos.

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